Diseños de sillas de ruedas (2)

Hace unas semanas les hablé del diseño de sillas de ruedas, esperando implicación por parte de ustedes los oyentes, y sin darme cuenta del mal planteamiento inicial de la propuesta. Las respuestas que he recibido son de usuarios directos o de asistentes a personas en sillas, dando la bienvenida a las investigaciones al respecto y esperando que los diseñadores nos pongamos manos a la obra e inventemos buenas y nuevas soluciones.

El error de planteamiento, es que no tiene ningún sentido que los diseñadores nos pongamos a hacer nada, si no hay nadie con interés en comercializarlo, es decir, industria dispuesta a no conformarse con lo existente. Ya me habrán oido insistir en esto antes, pero es que realmente el diseñador sólo aparece ante un encargo; si no hay encargo, todo son ejercicios, más o menos brillantes que adolecen de un componente esencial: que alguien quiera hacer un buen negocio con lo que inventamos. Incluso en terrenos “sensibles” como éste de las sillas de ruedas, tiene que existir un empresario inteligente y emprendedor que quiera sacar beneficio de ello. Porque, no sé qué es lo que pasa, pero parece que sacar beneficio es sinónimo de ser un tiburón, un interesado al que solo le importa el vil metal… y, hombre, tampoco es eso. Se puede sacar beneficio a un producto sin hacerlo de forma desalmada, sin traicionar convicciones personales ni venderse al diablo. Es perfecto querer facilitarle la vida a mucha gente, pero sólo funcionará si es un buen negocio; de cualquier otra manera será una iniciativa loable, humanitaria, solidaria… pero abocada a depender de las buenas intenciones de otros.

Y, aquí viene el otro lado de esta historia, para que un emprendedor pueda hacer un buen negocio, tiene que haber clientes que estén dispuestos a comprar el producto. Y eso, en un terreno como el de las sillas de ruedas, pues es complicado, porque en realidad nadie quiere una. Quien la necesita, la vive con una mezcla de rabia y frustración. En esas condiciones trágicas, la resignación es un poderoso enemigo, pero incluso ante ésta, las condiciones no son nada buenas: personas mayores sin posibilidad de ascensores o sillas salvaescaleras, viven la silla de ruedas como un “arresto domiciliario”, sin otra luz que la de su familia. Pero, atención, porque las cosas también cambian, frente a esa realidad existe un caso excepcional: Albert Casals con 18 años y en silla de ruedas ha dado la vuelta al mundo como mochilero, una explosión de vitalidad, optimismo y de barreras salvadas.

Oyer Corazón para Radio5 Todo Noticias
Columna emitida el 9 de diciembre de 2009

Si quieres OIR esta columna sobre SILLAS DE RUEDAS pincha aquí

Enlaces relacionados:

El blog de Luz, uno de los casos de los que hablo, caminando sobre la luna

Albert Casal, en silla de ruedas y dando la vuelta al mundo! Acaba de sacar libro, por cierto, El Mundo sobre Ruedas.

  1. Pingback: Cucharas para Todos « Oyer Corazón

  2. Pingback: El pictograma de discapacitado activo « Oyer Corazón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: