Artefactos rusos home-made

Como diseñador a veces defino el diseño como la herramienta que mejora nuestra relación con el entorno, lo que, como toda definición, plantea matices bien interesantes.

Hace poco he tenido acceso a un libro, de Vladimir Arkhipov llamado Home-made contemporary Russian Folk Artifacts (Fuel Design, London 2006) que es una recopilación de objetos hechos a partir de otros, es decir reciclados o DIY (Do It Yourself, hazlo tú mismo). Hasta aquí nada nuevo, existen buenísimas publicaciones al efecto de objetos DIY; lo curioso es que son objetos hechos en lugares remotos de Rusia en los últimos 70 años, es decir, realizados a partir de la necesidad; algo se rompía y no había piezas de repuesto. De aspecto tosco y básico, fiel reflejo de las duras condiciones en que fueron creados, no quieren ser bonitos, sino funcionales. La diversidad de, por ejemplo, antenas de television hechas con tenedores, perchas o alambres es asombrosa, y al lado de cada fotografía de cada unos de estos inventos, se recoge la historia de cómo se creó. Casi siempre en primera persona, con un lenguaje llano y efectivo hablan de la frustración de tener que tirar algo. Uno de ellos cuenta cómo, tras beberse con unos amigos una treintena de cervezas, le turbaba tener que tirar la chapas. Tras darle muchas vueltas, empieza a clavarlas todas juntas, con la parte dentada hacia arriba, en un tablón rectangular; el resultado es un felpudo perfecto para arrancar el barro y la nieve de las duras botas en el frio invierno siberiano.

Es solo un ejemplo, pero ilustrativo en el sentido que a estas personas y en esos tiempos de necesidad, realmente les mataba tener que tirar algo; la frase más repetida es “antes que tirarlo, lo estuve guardando durante tiempo hasta que le encontré esta utilidad”. A través de la lectura de sus historia percibes el dolor que les causa malgastar, tirar… olvidar. En fin, estamos en navidad y no es cuestión de agüarle la fiesta a nadie; nada de sentirse culpables, por favor, hemos crecido en una sociedad avanzada donde ese no es un valor prioritario; aunque es, desde luego, un asunto que se puede poner sensiblero a la vista de todo lo que tiramos, pero el caso es que vivimos donde vivimos y cuando se nos estropea el móvil, nos lo cambian, no lo arreglan y desde luego no se nos ocurre intentar arreglarlo nosotros mismos.

A lo que voy es que los objetos que nos rodean están diseñados para ser de usar y tirar, y en ese sentido, quizás no es que el diseño ayude a mejorar nuestra relación con las cosas, sino que el diseño refleja nuestra relación con las cosas.

Oyer Corazón para Radio5 Todo Noticias
Columna emitida el 23 de diciembre de 2009

Si quieres OIR esta columna sobre ARTEFACTOS RUSOS pincha aquí

Enlaces relacionados, mucho en inglés.

Fuel Design, espectacular editora británica responsable de el libro mentado; comprarlo, es la pera. Comentarios sobre el libro, en Designers Library, por ejemplo.

El autor, Vladimir Arkhipov es también artista y tiene varias webs a cada cual más confusa, y un proyecto de participación para recopilar objetos autoproducidos. Ha estado presente en “Recursos Propis” una exposición en feb 2009, en el Centre d’Art Contemporani de Girona pero no encuentro mucha más información sobre él. Si alguien sabe algo, que comente, que comente.

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