Soy diseñador, ¿en qué puedo ayudarle?

Ya me lo dijo mi padre en cierta ocasión: cuando viajes en avión y quieras aprovechar el trayecto y trabajar un poco, si el que tienes al lado te pregunta a qué te dedicas, di que eres arquitecto; si le dices que eres diseñador puedes dar el trayecto por perdido.

Porque la siguiente media hora tendrás que explicarle qué hace un diseñador, y después él te dirá que sí, bueno, pero que en definitiva un logotipo lo hace cualquiera con el photoshop. Y después, incluso, te explicará una idea genial que tuvo él una vez, para el logotipo de cualquier cosa… En definitiva, que si te presentas como diseñador se asume que eres un tipo creativo que hace cosas simpáticas, pero si dices que eres arquitecto… hombre, eso ya es una cosa seria, disculpe las molestias, le dejo que tendrá mucho trabajo que adelantar. El del arquitecto es un “trabajo serio” y el nuestro es un “entretenimiento”, parece que te están diciendo. Y no es que no sea así, en cierta manera; un arquitecto tiene un título, está colegiado, ha pasado ¿cuántos, cinco años? estudiando una carrera bien dura. Y un diseñador no necesita nada de eso para proclamarse como tal, si acaso con saber manejar un par de programitas uno ya puede ponerlo en su tarjeta, y lanzarse a las procelosas aguas del mundo gráfico.

Esto es así nos pongamos como nos pongamos, absurdo es luchar contra los elementos; por eso yo he decidido obviar el consejo paterno y, cuando se me da la ocasión de decir qué hago, la respuesta invariable es “soy diseñador gráfico, ¿en qué puedo ayudarle?”. De esta manera ya estoy ubicado en una relación profesional, y por experiencia sé que, sea quien sea quien tenga a mi lado, tiene necesidades gráficas no resueltas o mejorables y sobre ésto pivota la conversación. “¿Por el interés, eh?” pensarán ustedes, y sí, desde luego si a partir de esa conversación se me encarga algún trabajo, pues miel sobre hojuelas; pero sobre todo lo hago porque hablar de diseño gráfico en general resulta bastante vacío, es al hablar sobre algo en concreto cuando se pone interesante, y más aún si se habla de PYMES, porque hablar de, por ejemplo, marcas de tabaco, coches, telefónicas o zapatillas de deporte es estar hablando de mega-multi-nacionales en las que el Logotipo es una mínima parte de su imagen y que cuentan con presupuestos monstruosos. Hablar de la tarjeta de visita de una PYME re-dimensiona el asunto y, especialmente cuando no la ha hecho un profesional, es tan claramente mejorable que ahí sí tenemos los diseñadores profesionales un terreno abonado.

Oyer Corazón para Radio5 Todo Noticias
Columna emitida el 30 de diciembre de 2009

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Si la diferencia entre diseño gráfico y arquitectura está definida, no es tanto así la que existe entre diseño de interiores y arquitectura. En la web de arqhys lo definen como una cuestión de “transdiciplinaridad”. Yo por mi parte tengo bastantes amigos arquitectos que sobreviven gracias a proyectos de diseño interior (o de espacios) porque realmente es difícil, como arquitecto, “construir nada” hasta que no llevas muchos, muchos años de profesional. Frente a esto, el diseño gráfico tiene una ventaja inbatible: en seguida ves cosas tuyas “en la calle”.

Un Comentario

  1. Jajaja, un artículo bien divertido y bien cierto :-)

    Respecto a lo que comentas de la ventaja del interiorista (o todavía más, como dices, del diseñador gráfico) en cuanto a inmediatez de poder ver tu trabajo también estoy totalmente de acuerdo.

    Sólo apuntaría que todavía se me ocurre una profesión dentro de mundo del diseño con menor barrera de entrada: el diseñador web.

    Dentro del diseño web te saltas todas las barreras de intermediarios y, debido a lo económico de las materias primas, puedes permitirte hasta carecer de cliente.

    Buenas y claras ideas, herramientas gratuitas de sw., unos costes ridículos de sistemas y conocimentos de programación front y back son más que suficientes. Si no dispones de todo eso, entre dos o tres amigos es bastante factible. Si luego la cosa se desborda puedes plantearte tomártelo más en serio (la mayoría de las mejores start-ups nacieron así) o abandonarlo, pero ya has hecho algo bonito, te has introducido de alguna manera en la sociedad, sin muchos más costes más allá de tu propio trabajo.

    Eso sí, no es lo mismo “navegar” a través de tu trabajo en Internet que “tocarlo” en un papel. Y no digamos que “sentirlo” a través de un espacio. Parece que cuanto más difícil es llevar a cabo algo más lo valoramos, ¿no?

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