Prohibido fumar o llevar el cigarrillo encendido

Diseño Sensato

Lo sé, tiene toda la pinta de ser una leyenda urbana, pero mi propio padre me asegura que existía, que él lo veía continuamente, hace ya muchos, muchos años, un rótulo en el Metro que decía: Prohibido fumar o llevar el cigarrillo encendido.

Siempre me pareció que era un chiste-gato, algo propio de los chulapos madrileños y perfectamente te podías imaginar a un chuletilla discutiendo con el revisor “¿yo fumando? mire, yo lo que llevo es el ci-ga-rri-llo-en-cen-di-do” (cierto, tengo que ensayar el acento chulapo este). Y puede ser que entonces empezase ya esta tendencia a que hay que normalizar las más elementales normas de educación; no sé si se habrán dado cuenta, pero hace no tanto, si una mujer embarazada entraba en un autobús, siempre alguien se prestaba a ceder el asiento, mientras que ahora hace falta que estén señalizadas como reservadas las “plazas especiales para personas con movilidad reducida”, que además es doblemente signo de los tiempos por emplear tales construcciones deudoras de lo políticamente correcto. Pero, desde luego, no todo tiempo anterior fue mejor, prueba de ello era ese otro rótulo, tan común de nuevo en el metro madrileño hace muchos años que decía tajantemente “prohibido escupir”; fue necesario ponerlo al retirar las escupideras de las estaciones, creanme que no me invento nada… de hecho, ya me gustaría estar inventándomelo porque la perspectiva de tener que hablar de tan genial invento no me deja buen sabor de boca, precisamente

Pero, en fin, de prohibiciones hablaba, cuando he recordado un caso insólito: hace unos años se nos contrató para señalizar la Biblioteca Nacional, nada menos… sí, sí, la de la Plaza de Colón, en Madrid, ese espectacular mamotreto. Pues bien, la directora de entonces, Rosa Regás nos propuso una levísima pero significativa norma: prohibido prohibir. No me digan que no es genial, nosotros le propusimos que no hubiese pictogramas, que todo fuera texto y ella aceptó pero “no quiero ver un solo PROHIBIDO“.

El ejercicio fue apasionante y desarrollamos todo un capítulo de fórmulas corteses, como “Se ruega no hacer fotografías”, “Por favor silencien sus teléfonos móviles”, “Acceso restringido”… Ignoro en qué qué grado se aplicó porque la dirección de tan enérgica mujer fue bruscamente terminada. Ahí quedó este insólito intento de no tener que prohibir cosas tan elementales que hasta da verguenza tener que ponerlo en letras nobles, como el famoso cartelito de western americano que imploraba a sus clientes que “Por favor, no disparen al pianista”.

Oyer Corazón para Radio5 Todo Noticias
Dudas, sugerencias o comentarios en http://www.oyercorazon.com

Si quieres OIR ESTA COLUMNA sobre Rótulos Prohibidos, pincha aquí

Enlaces interesantes:

No he conseguido ninguna imagen del cartel que encabeza el post, si alguien encuentra un que envíe el link. Por cierto, hablando de rótulos perdidos en los tiempos, absolutamente destacable la iniciativa de Fundación Signes ¡al rescate! que propone “una campaña para salvar del olvido aquellos rótulos centenarios que están a punto de desaparecer de nuestras calles”. Lo dicho, absolutamente destacable.

“Señalizaciones bizarras” en inglés, el proyecto Signspotting, que cuenta con una exposición con muy bunea pinta, y en castellano el Proyecto Cartele, imprescndible y desternillante, un buen rato asegurado.

Una incursión literaria en el famoso cartelito por parte de Blanca Suñén en la Escuela de letras.

Y, aprovechando este poso nostálgico, el blog de El perro mistetas (¡gran chiste, qué gran gran chiste, qué clásico!) recopila las mejores prohibiciones y ¿adivinas cuál es la número 4?

  1. me presento,ya iremos conociendonos un saludo

  2. Me pregunto si no acabará por volver el rótulo del cigarro encendido. Vivimos unos tiempos en que las personas no se rigen por la costumbre, la moral o el sentido común, sino por prohibiciones y normativas.
    No me extrañaría que hubiera que indicar de nuevo hasta dónde llega una prohibición para que los infractores no se agarren a un matiz legal o restrictivo con el fin de continuar con su infracción.
    Y, como siempre, el diseño estará allí, ayudando y a la vez sufriendo.
    Ah, llevas razón en un detalle, tienes que practicar tu acento chulapo ;)

  3. JUAN IGNACIO ROJAS PONCE

    El Cartel de “Prohibido fumar”, fué en origen así. A finales del siglo XIX, cuando Alfonso XIII inauguró en Madrid la primera linea de metro, creo que la que va de Sol a Cuatro Caminos, inmediatamente se planteó el problema de los fumadores. El publico entraba al Metro fumando. Y no es que en aquellos tiempos se preocupasen las autoridades por el aspecto sanitario de este hábito. El problema era que aquellos trenes iban “repletos”, los andes estaban igualmente a rebosar, y claro el problema de llevar un cigarrillo encendido, antes que afectar a la salud, afectaba a la seguridad de todos los viajeros (posibles incendios, quemaduras en la ropa…problemas de orden publico). Por eso se decidió colocar en cada vagon, en lugar visible este Cartel”Prohibido fumar”. No obstante el publico hacia caso omiso a la prohibición, pues defraudando a la ley, cuando los empleados del Metro les informaban de la prohibición, contestaban mas o menos así. “yo no fumo, llevo el cigarro encendido”. Por ello tuvieron que modificar el cartel indicando “Prohibido furmar o llevar el cigarro encendido bajo multa de 5 pesetas”. Cuando estudié Derecho, en el segundo año de la carrera, este ejemplo nos ilustraba a los futuros abogados de lo que era el fraude de Ley.

    • Oyer Corazón

      Jajajaja, es genial lo que cuentas… así que no es leyenda urbana sino pura chulería castiza, tipical espanis!! Gracias por los comentarios!!

      • JUAN IGNACIO ROJAS PONCE

        Si te quieres reir mas, te dire algo que tampoco fue una leyenda urbana: como iban tan repletos de viajeros los vagones de metro, cuando entraba alguna “chica guapa”, alguno de esos castizos que te hacen tanta gracia, se arrimaban a la pobre victima, y claro la victima que tambien era castiza terminaba por volverse y decirle al tío: ¡Oiga que me está usted tocando! Y contestaba el otro ¿yo tocando…?..las ganas que usted tiene, señorita

      • Oyer Corazón

        Ya, efectivamente nos resulta difícil hoy en día acordarnos de lo que significaban aquellos años; recuerdo un artículo de Rosa Montero (bueno, recuerdo muchísimos pero uno en particular) que contaba cómo cuando era una niña pre-adolescente, entrar en el metro o en el bus era enfrentarse a tipos repugnantes que la tocaban el culo sin disimulo.
        Menos mal, que ya no hace falta poner carteles prohibiendo tales usos!!

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