La Alhóndiga, Starck y el “efectobilbao”

Acaba de abrir en Bilbao un nuevo centro cultural que me ha llamado poderosamente la atención. Se llama La Alhóndiga y es un centro cívico polivalente diseñado por el francés Phillipe Starck, con el que, gracias a este trabajo, he vuelto a reconciliarme.

Últimamente me parecía que Starck estaba decorando más que diseñando espacios y ese lado, como diseñador, me interesa poco. Recuerdo algunos de sus trabajos de los 80 y 90, como el Hotel Delano de Miami que marcaron una cima en su carrera, un nivel espectacular. Y en este Centro de la Alhóndiga ha recuperado parte de aquel interés puro por los espacios, por generar movilidad y epatar nada más entrar. Tiene algunos detalles geniales, como la piscina emplazada en la terraza y con suelo transparente… lo que permite ver el Hall de entrada, desde arriba, ¡¡buceando!!

Pero lo que realmente me ha impactado es que es una iniciativa municipal. Un gimnasio, dos piscinas increíbles, salas de exposiciones y de cine alternativo…. a, precios populares, que se decía antiguamente. Es increible, porque contratar a Starck no es barato, sino una inversión importante; una inversión que, como todas se tiene que rentabilizar… y si no se rentabiliza con los beneficios que genere el Centro… será que se está rentabilizando en imagen de Bilbao. Mmm, interesante. El Efecto Guggenheim ha conseguido regenerarse en Efecto Bilbao, y es que cuesta acordarse de lo que era esta ciudad hace 15 años, sin ir más lejos. Recuerdo perfectamente lo que supuso para los vecinos de allí; uno de ellos, buen amigo, me llamó estupefacto al poco de abrir el guggen para decirme que había visto turistas japoneses… ¡en Bilbao!

Decía, pues, que la decisión de montar algo así un Centro Deportivo-Cultural Municipal y hacer la inversión necesaria para contratar a un gran Starck solo se justifica porque va a reforzar de forma sustancial la Marca Bilbao. Una marca sinónima de cosmopolita, moderno, vivo y de saber resurgir (casi-literalmente) de sus cenizas. Un modelo de gestión visionario y una respuesta social ejemplar para una gente que en apenas quince años han pasado de no entender qué hace un turista japonés por allí, a hablar con toda naturalidad de las espectaculares torres Isozaki.

Oyer Corazón para Radio 5 Todo Noticias
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  1. Txema

    Interesante, pero me gustaría dar una opinión complementaria sin dejar de admitir los beneficios que tiene para el barrio el centro cultural.

    Está claro que contratar a Starck para una obra como esta ha sido una gran inversión, pero un tema del que no se habla en los medios es de lo que esa inversión supone para los trabajadores indirectos de la Alhóndiga. Conozco personalmente a varias personas implicadas en el proyecto de una forma u otra y todas constatan que no hay dinero y que los que sufren esa carencia económica son los trabajadors bilbainos. ¿No hubiera sido mejor encargar el proyecto a un arquitecto o interiorista municipal? Seguramente la inversión hubiera sido mucho más económica y dudo que el resultado hubiese sido peor: No hay más que preguntar a la gente de la calle para darse cuenta de que si, que el edificio es muy emblemático, pero la gente se queja de que es un espacio oscuro (para actividades culturales hace falta luz señores), las salas de actividades son difíciles de encontrar, el restaurante no tiene WC !!!…

    Si queremos crear una ciudad para las personas deberíamos fijarnos más en las necesidades reales de la gente, y no pensar cada edificio como un edificio emblemático fálico realizado por una superestrellla de la arquitectura o el diseño. Porque por mucho que se quieran empeñar en la administración, Bilbao no es una marca, es una ciudad con sus habitantes y sus problemas.

    A mi me gusta que Bilbao cambie, que se regenere y que se cree empleo, pero que haya turistas japoneses no significa necesariamente que la ciudad gane. Una de las cosas que me revienta del nuevo Bilbao es la facilidad con que se barre el pasado y se olvidad de la identidad propia. Me llama la atención que un edificio tan emblemático como la Alhóndiga no se haya remodelado guardando una sola referencia a su pasado como centro de distribucuón de vino.

    Saludos

  2. Hace algún tiempo, un año o así, leí unas declaraciones muy sorprendentes de Phillipe Starck donde decía que no había hecho nada realmente valioso en su vida, que su trabajo no valía para nada, que estaba harto de hacer exprimidores para pijos y que se estaba replanteando todo. En cuanto me enteré de este proyecto en Bilbao lo asocié inmediatamente con esta crisis profesional.

  3. oyer

    @ txema
    No coincido contigo, creo que se gana muchísismo con que haya turistas japoneses en Bilbao; el dinero que deja el turismo es espectacular, especialmente comparado con… ¿qué otra alternativa tenía Bilbao? Te recuerdo lo que era hace 15 años, de hecho hay un video en youtube que, aunque tendecioso, sí constata esta realidad:

    Te aseguro que el ejemplo Bibao2000 se estudia en muy dispersos lugares del planeta para entender cómo fue posible darle la vuelta de una forma tan existosa. Luego, pueden existir detalles y temas secundarios que no estén bien resueltos, y te agrdezco que los denuncies porque es importante tener toda la info posible, pero no creo que eso dirima el asunto del post: la Marca Bilbao y cómo Starck está ahora aportando su trabajo a tal Marca.

    @ DamagedGoods
    Starck es un provocador nato, en la mayoría de sus entrevistas suelta alguna tremenda… así consigue mayor repercusión mediática, supongo. Pero coincido con su “crisis”, a mi el famoso exprimidor siempre me ha espantado (en uno de mis primeros posts lo pongo como ejemplo de “diseño insensato”); de todas formas sí me parece que la alhóndiga es un gran gran trabajo suyo, y he visto cosas magistrales y auténticas tomaduras de pelo, ¿has podido verla in-situ? Gracias por los coments.

    • @oyer bueno, lo del exprimidor fue más bien una broma, creo, me suena que decía algo así como que no era para exprimir limones sino para empezar conversaciones. A mí me hace cierta gracia. Con lo que no puedo es con eso de “tener un Starck” como símbolo de status, cosa que he vivido un par de veces.

      Por cierto, ¿conoces “Glimmer”, de Warren Berger / Bruce Mau? Creo que encaja bastante con tu diseño sensato :-)

      Ah, no, no he podido ver La Alhóndiga, no voy mucho por Bilbao.

  4. Pingback: La Casa del Lector en Typomad Fest « Oyer Corazón

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